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Ana Carreño. Comienzos

Descubriendo mi vocación…

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A veces la vida te pone delante tu camino, no el que tú piensas, te montas o imaginas. Cada uno tenemos nuestras capacidades y tenemos que ser muy conscientes  de nosotros mismos para darnos cuenta y potenciarlas. Y sobre todo, tenemos que ser valientes, atrevidos y lanzarnos a emprender aquello que nos gusta.  Ahí entran en juego muchos factores sociales, educacionales, generacionales…

Barajé muchas posibilidades: Ciencias políticas (mi madre me decía que servía para eso), Periodismo, Historia del Arte o Filología… Mi pasión por la literatura y la opinión generalizada de que si estudiaba Arte me moriría de hambre, me llevó a estudiar la última opción, pero para “no volver a morirme de hambre” me decanté por la inglesa y no por la española. Nunca hubiera sido una buena filóloga, puesto que mi elección no fué motivada por lo que realmente me gustaba, sino por haber ido descartando otras opciones por diferentes circunstancias.

Cada vez que mis hijos, mis sobrinos, mis azafatas me comentan qué estudiar, les digo lo mismo: Lo que te motive de verdad, lo que no te canses de estudiar, donde te sientas cómodo, en lo que te imagines toda una vida  y así, además de ser feliz, nunca serás un mediocre en tu trabajo porque tu pasión te ayudará.

Yo descubrí mi vocación por “casualidad”. Mientras estudiaba, daba clases particulares de inglés a los niños y pequeños trabajos para ser algo más independiente económicamente y se me presentó la oportunidad de trabajar en una consulta traduciendo textos médicos.  El volumen de contactos internacionales de mi querido Dr. Antonio Marco con sus colegas del extranjero era impresionante y el intercambio de artículos científicos de investigación era brutal, ya que pertenecía a la directiva  del ECPM en el parlamento europeo. En esta tesitura, fue cómo me vi envuelta en la organización de un congreso internacional de medicina biológica que pretendía dar a conocer todos esas investigaciones, nuevos descubrimientos o adelantos aplicables sobretodo a las enfermedades autoinmunes.

Fue como descubrir la tierra prometida, ahí si me encontraba yo como pez en el agua… un año de trabajo, muchas veces de 12 horas seguidas. Os recuerdo que en el año 94 sólo había correo electrónico y pocos lo tenían… Qué ilusión, qué reto, que curso intensivo de un año preparando el que sería el PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE MEDICINA BIOLÓGICA, celebrado en el Palau de la Música i Congressos, el 24 de junio de 1994 (aún me acuerdo de la fecha) y tuve una gran maestra,  Carmen Porta, que de algún modo me amadrinó y me dijo: “Tú vales para esto”. Me vi en mil y una situaciones, como cuando los reporteros de TVE me colocaron delante de una cámara a traducir las palabras de los entrevistados. “Por favor, que no me equivoque!!!” mientras me temblaban las piernas.  Cuando se acabó el congreso, con 24 años por entonces, lloré. Había disfrutado tanto por el camino que me sentí vacía.

Los comienzos de Ana Carreño 1994

Mientras tanto, decidí prepararme en esta vocación recién descubierta y estudié Protocolo y RR.PP, y Traducción e Interpretación. Ahora sí, esto era lo mio!!! Mis hijos me llevaron a alejarme un poco de este mundo, pero cuando volví lo hice con fuerza, imparable, con la pasión retenida de muchos años porque las circunstancias mandaban y porque a mí, el atrevimiento me vino a los 40. Nunca es tarde para elegir tu camino!!!

Después vinieron más congresos, eventos, traducciones escritas y orales. En una de estas casi muero, cuando uno de los ponentes que me había dicho que iba a hablar sobre cáncer ( ¡Chupao!) se dejó llevar por su genialidad y comenzó a hablar de química y ecuaciones incomprensibles a mis ojos y oídos.

Unos cuantos años después, aquí estamos, haciendo lo que más me gusta de manera independiente y desde aquí te digo, que nunca es tarde para arriesgarte por tu cuenta, pero también te digo que si tienes 20 años y ya lo tienes claro, que nadie te meta miedo en el cuerpo, que no precisas de nadie y que la vida te va poniendo a tu paso en cada momento justamente lo que necesitas para tu vida y tu evolución.